Ford Focus Coupé ST

Con la configuración estética más reciente de este modelo, el ST sigue representando ese valor emocional del que carece el resto de la gama Focus, con permiso, claro, del futuro RS y de alguna que otra versión excepcional.
De este coche sólo podemos hablar bien, porque aporta un claro enfoque racing muy logrado, y además sirve perfectamente para un uso diario gracias, entre otras cosas, a que las suspensiones no te castigan la espalda ni la dentadura, como sí hacen otros coches, en los que después de una o dos horas de viva conducción deseas una parada inmediata para calmar el estado de tensión que te han provocado. Sus 225 caballos siguen siendo los mismos de antes, por aquello de que no han cambiado (ni falta que hacía), y las prestaciones ponen de manifiesto que es un coche recomendable.
Por menos de cinco “melones” de los de antes tienes un Ford Focus ST de tres puertas como el de estas imágenes, muy equipado, para llegar al trabajo calentito en invierno y fresquito en verano gracias al climatizador de serie. Pero si después del curro has quedado con alguien, o quieres impresionar a alguien (amigos, amigas, compañeros, etc.), no te hace falta cambiar de coche. De momento, con ese color naranja no vas a pasar desapercibido ni siquiera en el parking; luego, cuando les invites a pasar dentro, se van a encontrar con unos asientos Recaro que sujetan muy bien el cuerpo, pero tampoco sin agobiar, no vaya a ser que el bombonazo que te quieres ligar lleve minifalda y tacones. Además, se van a quedar impresionados con los tres relojitos que aloja esa viserita que hay encima del salpicadero. De esos tres indicadores, el que más “mola” es el de la presión del turbo, algo que están perdiendo la mayoría de los deportivos actuales que cuentan con sobrealimentación. Aunque están levemente orientados hacia el conductor, podrás explicarles que pueden mirar de vez en cuando para ver cómo se mueve en función de cómo aceleres. Eso no ha cambiado, como tantas otras cosas, con respecto al ST anterior, pero a nosotros nos siguen fascinando estos detallitos.

Después de las explicaciones de turno, puedes ponerlo en marcha. De momento, nada especial, pero, como quieres lucirte, te vas a carretera abierta y empieza el concierto, en el que sobran las palabras. Si miras de reojo a tus acompañantes, verás que en su rostro se percibe que han notado la fuerte y progresiva aceleración, aunque, eso sí, sin rudezas, ya que una de las características destacables es su finura. Pero en sus caras no hay miedo, porque, a la vez, la estabilidad que ofrece este chasis, con un excelentísimo equilibrio entre dureza y sujeción de las suspensiones y con unas ruedas de aúpa, deja también notar que parece que el asfalto y el coche están unidos por una guía. Por tanto, todo está tranquilo en el interior y se respira confianza.














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